COMENZADO a APRENDER lo más indispensable y valioso para la vida; me lo ENSEÑARON los manzanos, la lluvia y el sol, los ríos y los bosques, las abejas y los escarabajos, me lo ENSEÑÓ el dios pan, me lo ENSEÑÓ el ídolo danzante en la cámara del tesoro del abuelo. Yo ya SABÍA arreglármelas en el mundo, frecuentaba sin temor animales salvajes y estrellas, CONOCÍA a fondo los huertos y el agua donde HABITABAN los peces y entonces ya SABÍA yo un buen número de canciones. Tanbién SABÍA HACER magia -SABER que por desgracia pronto PERDÍ y que TUVE que REAPRENDER a edad avanzada-y disponía de toda la sabiduría legendaria de la infancia.A ello se VINIERON a sumar las ciencias escolares; ellas me resultaban fáciles y me divertían.
Hasta los trece años, yo jamás me PREOCUPÉ seriamente de lo que SERÍA de mí ni del oficio que PODRÍA APRENDER. Como a todos los muchachos, me GUSTABAN y ATRAÍÁN muchas ocupacianes, como carretero, equilibrista, explorador polar. Pero lo que más me HUBIERA GUSTADO, con mucho, ERA llegar a SER mago.
ola marta soi blanca me encanta tu blog veo que lo llebas muy pero que muy bien me encanta tu blog es estupendo besos guapa
ResponderEliminarHola Marta, me ha encantado tu blog. ¡Ah! sobre todo enhorabuena por tu mención en el certamen de relatos. ¡Bravo!
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